gure izarra, gure Izar

Izarren hautsa egun batean bilakatu zen bizigai.

Y por fin, el viaje estelar emprendido hace nueve meses, ha hecho su primera parada y el polvo de estrella comienza a cubrirnos a quienes, maravillados, no podemos dejar de mirar tu cara preciosa. Cantaba Laboa, con letra de Lete, que las estrellas se convirtieron un día en germen de vida y que de ellas surgimos. Y tú, Izar, que eres nuestra pequeña estrella, has hecho crecer en nosotras y nosotros el amor que surgió con esa otra estrella, que a veces es meteorito, y que es tu hermano Amaiur.

Cuando me ha llamado tu aita, que es mi hermano, al principio no entendía lo qué me estaba diciendo. Y es que, Izar, a veces nos hacemos planes en nuestra cabeza que después la vida se encarga de cambiar. Te esperábamos para dentro de unos días y no sé por qué, pero creía que llegarías de noche, como el común de las estrellas. Pero tú no eres una estrella cualquiera, tú has llegado al mediodía. Por la noche llegarán las Perseidas, esas “estrellas” fugaces a las que podemos pedir deseos. Pero ¿qué más deseos podemos pedir después de que hayas llegado tan rápida y bien?

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Llegas a este mundo, Izar maitia, en un momento en el que ya no miramos al cielo, ni conocemos las estrellas y seguramente, si quisiéramos hacerlo, ya no las veríamos en su plenitud como anteriormente lo hacían nuestras abuelas. Pero todavía hoy, si subes un poco, más allá de la vieja ciudad, verás la galaxia que formamos, y con un poco de vista o la ayuda de un telescopio, podrás observar que todas las estrellas forman constelaciones y las constelaciones galaxias y las galaxias el universo. Porque eso somos, Izar, estrellas que no vamos solitarias por el mundo y que formamos nuestras propias constelaciones y todas un universo. Algunas estrellas son muy antiguas, otras también, pero menos. Todas tienen nombre, que se lo hemos puesto quienes ya no las miramos. Pero en Oriente las llaman con otro distinto y quienes sobreviven nuestro mundo en el Amazonas, tienen historias diferentes para ellas; pero, Izar, no se te olvide nunca, que son las mismas estrellas para todas y todos. Por eso la que conocemos como estrella Polar, en el antiguo Egipto era Thuban, el alfa del Dragón, y la que en nuestra cultura es Orión, en Irán es El Aauáid, que significa las recién paridas, como lo eres tú. Ojalá tu quinta pueda bailar un día en Santa Ageda mirando frente a frente a las estrellas, sabiendo que otras y otros también les estarán bailando en las antípodas, con igual intensidad, para gritar con ellas la belleza de la que formamos parte.

Gu sortu ginen enbor beretik sortuko dira besteak,
burruka hortan iraungo duten zuhaitz-ardaxka gazteak.

Tendrás que luchar, Izar, en este mundo, porque hay muchas razones para hacerlo, pero recuerda, siempre, que la mayor lucha es la que acometieron un día tu ama y tu aita para sacar su propia constelación adelante. En la seguridad de que tu generación convertiréis en fecunda y racional realidad lo que en nosotras y nosotros es sueño y deseo, y en el recuerdo de esas otras que lucharon y hoy son estrellas, recibe mi beso emocionado.

Maite zaitut.

Publicado por Dani Saralegi

Ixiltasunaren bila. Todo por escuchar.

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