avanzamos

Aprovecho que se cumple el año desde las elecciones municipales y del nuevo ayuntamiento, para compartir unas reflexiones que vienen hilvanadas con la necesidad de parar, aunque sea por unos instantes, para tomar conciencia de lo hecho y también de lo que falta por hacer.

Ha sido, desde luego, un año intenso, un año de aprendizaje, como tienen que ser todos, pues las y los que creemos en seguir avanzando día a día, lo hacemos sabiendo que al día siguiente habremos aprendido algo más de lo que sabíamos el día anterior. Queremos seguir aprendiendo, y lo queremos seguir haciendo de manera colectiva, porque es la única manera de que el avance no se quede únicamente en una cuestión personal, totalmente necesaria por otro lado, si no que sea algo en lo que nos veamos inmersas muchas personas, cada cual en su ámbito, cada cual con su papel, pero todas con un mismo objetivo.

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Hace un año conseguimos hacer realidad el cambio en Nafarroa e Iruñea. Y hay quien, con todo derecho, se pueda preguntar qué es eso, en qué consiste y cuáles han sido sus logros. El cambio, el personal y el colectivo que apuntaba hace un momento, no se logra de un día para otro; de la misma manera que no se logra cambiar nada porque consigas gestionar una institución concreta o porque logres organizar una manifestación multitudinaria un solo día. Es verdad que hace un año dimos un paso más en ese camino, pero queda mucho por hacer y esa es nuestra ilusión. La realidad es que el cambio se consigue avanzando día a día y eso es lo que hemos hecho durante todo este año. Avanzar. En este camino ha habido piedras, algunas conocidas y otras más inesperadas, pero esas piedras son las que nos demuestran diariamente que el camino hay que hacerlo mirando a la realidad, al suelo de esta sociedad, sin perdernos en ensoñaciones varias, pues son los avances del día a día los que constatan que vamos caminando hacia el modelo social que queremos y que estamos construyendo. No, no estamos borrachos de cambio, estamos embriagados de ilusión, de ganas de seguir avanzando y de necesidad de seguir aprendiendo, de nuestros errores, de nuestras faltas y de nuestros fallos, pero también de los logros de esta sociedad que quiere seguir construyendo.

Y es que siempre ha habido gente que se queda mirando al árbol en vez de al bosque. En el súmum de la ridiculez hay quien ha pretendido ver árboles que, desde que gobiernan las fuerzas del cambio, se han dedicado a crecer y crecer para ocupar ventanas y balcones de la indefensa ciudadanía de Iruñea. Pero el bosque está ahí, creciendo sin prisa, pero sin pausa, y sobre todo asentando sus raíces para que sea lo más frondoso posible. Y habrá quien diga que a esas raíces les falta algo de abono y razón no le falta. El abono es necesario y vamos a seguir echándolo, del que se ha empleado hasta ahora, pero también del que no nos hemos dado cuenta que teníamos cerca y desde luego vamos a seguir buscando más abono en otros lugares a los que, hasta ahora, no hemos llegado. Porque sin abono social, sin el abono de la calle, de los colectivos ciudadanos y de la gente de los barrios, el bosque nacerá pobre y débil. Hay una buena cuadrilla ya de jardineros y jardineras, que con las buenas semillas de tantos años han plantado, transplantado, podado, cultivado, han seguido sembrando, regando y desde luego abonando. Algunos de los árboles de este bosque se han visto rápidamente, han crecido rápido, y otros están ahí, creciendo más deprisa de lo que pensamos. Los frutos van a empezar a verse y van a ser frutos de los que todas y todos vamos a disfrutar.

Entre los árboles de este nuevo bosque fresco y abierto a todo el mundo, tenemos unos primeros presupuestos aprobados después de cinco años de sequía, presupuestos que posibilitan, de manera real, poder poner en marcha las políticas a favor de la gente; se ha incrementado la plantilla municipal, con nuevos puestos de trabajo, para poder llevar a cabo esta tarea, principalmente reforzando los servicios sociales y las políticas de ayuda social. El diálogo ha sido la base en el diseño de este bosque desde el principio. Diálogo que sirvió para acordar un documento que recogiera las aspiraciones de esa mayoría ciudadana que votó a favor de abrir las puertas del ayuntamiento, y por lo tanto de abrir las calles de Iruñea para que corriesen entre ellas los nuevos aires de convivencia. ¡Estábamos tan necesitados de eso! Necesitábamos respirar, estábamos ahogadas y ahogados, sin casi posibilidad real de respirar, y en un año se ha conseguido ir aireando muchos txokos de Iruñea. Quedan muchas puertas y ventanas por abrir, desde luego, y lo haremos entre todas y todos los que quieran, pero si algo es indiscutible en este año, es que el tufo a chiringuito, a naftalina y a rancio es cada vez menor. Lo bueno de esta sociedad es que tiene un buen olfato y todavía somos muchas y muchos los que, en determinadas ocasiones, percibimos parte de aquél tufo. Por eso hay que seguir trabajando, reflexionando, debatiendo y decisiendo en la calle, en los colectivos, en el ayuntamiento y en los barrios. Y que lo sepa todo el mundo: este compromiso ilusionante está abierto a todo y toda la que quiera, porque, que nadie tenga ninguna duda, aunque sigamos avanzando día a día, cuántos más estemos tirando del carro, más rápido avanzaremos.

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Tras un año hemos logrado avanzar y eso es el cambio. Tras un año hemos visto cómo aquéllos que identificamos como el Régimen, se han quedado en un grupo de gente que no quiere moverse, que se han quedado anclados en el pasado y que siguen empeñados en mirar un arbusto sin darse cuenta que el bosque que esta ciudad se ha empeñado en cultivar, va creciendo sin pausa. Dentro de su incapacidad por mirar al futuro desde un presente que avanza, han sido capaces de rasgarse las vestiduras porque hemos dejado de ser una ciudad de buenos y malos, un modelo que a ellos tantos réditos les reportaban. Han desaparecido los cortijos y los privilegios y de la misma manera, simultáneamente, las oportunidades que antes no existían, hemos trabajado y seguimos trabajando para que sean oportunidades de verdad, iguales y posibles para todo el mundo. Desde esa isla en donde se encuentran todos los dinosaurios en extinción, siguen empeñados en vomitar su rabia por haber perdido el negocio y ver como su corralito empieza a hacer aguas.

Dejemos que sigan noqueados y paralizados, dejemos que sigan incapaces de moverse para nada y dejemos que se dediquen a seguir vociferando porque han dejado de ser los señores feudales que manejaban esta ciudad como si fuese su castillo. Nosotras y nosotros, gente a la que nos gustan los árboles y bosques, vamos a seguir avanzando.

¿Y a dónde vamos a llegar? puede preguntar cualquiera. Pues eso es lo bueno, que en realidad no existe una meta final, porque lo bueno que tiene el cambio, es que siempre hay algo en lo que seguir avanzando. Eso es el cambio, esa es nuestra meta. Seguir avanzando, mejorar y construir un modelo social y de ciudad para todas y todos.

Tenemos el empeño de seguir plantando este bosque de igualdad, justicia, libertad, convivencia y oportunidades. Esta tarea de ilusión embriagadora sigue abierta a todas las vecinas y vecinos que quieran participar y aportar. No vamos a dejar pasar esta oportunidad. Vamos a seguir respirando. Vamos a seguir avanzando.

Entrada realizada en base a la colaboración el programa de Eguzki Irratia “La eskotilla”, del 1 de junio de 2016.

¿por qué voy a votar a EH Bildu el 25 de mayo?

Esta Europa nos queda lejos.
A mi Europa lo único que me aporta es recortes, mayores impuestos y desigualdades.
Esa es la Europa del BCE, la del FMI y la de los comisarios europeos.
Bastante tenemos en casa como para tener que pensar en Europa.

Y así unas cuantas. Estas legítimas reflexiones las he escuchado varias veces durante estos días. Y en cierta medida tienen razón quienes así se expresan. Tienen razón en que eso es lo que hay. Y lo que seguirá habiendo si les dejamos a los estados, a los bancos y a la Troika todo el espacio para que sigan haciendo lo que quieran. Ni más, ni menos.

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Yo este domingo voy a votar y mi voto va a ser un voto militante. Estoy de acuerdo con todas esas personas que ven a esta Europa del capital y los recortes lejos, lejos de nuestros planteamientos y de nuestro modelo de justicia social. Pero el domingo tenemos una buena oportunidad para seguir trabajando por esa otra Europa en donde las personas seamos el motor.

Y por eso voy a ir a votar, evidentemente, a una candidatura formada e integrada por personas trabajadoras y no por representantes de la Troika, estados y bancos. Mi voto va a ser a EH Bildu – Herriek erabaki, porque tengo la seguridad que, junto a otros grupos de izquierda, van a ser quienes luchen por una Europa en donde lo que se recorte sean las desigualdades, tanto dentro de Europa, como con el resto del planeta, en especial con esa parte del mundo que estamos dejando en la miseria y que cada día se hace más visible también en nuestras calles.

Y voy a votar a EH Bildu porque estoy más que harto de que decidan las marionetas de la Troika cosas que después nos inciden directamente en nuestros derechos, en nuestros bolsillos, en nuestra educación, en sanidad o en vivienda. Si casi el 80% de las actuaciones de gobierno (el estatal, el de Nafarroa o el de Iruñea) están supeditadas a decisiones que se toman en Estrasburgo, ni quiero, ni puedo, ni debo, quedarme en casa como si la cosa no fuese conmigo. Hemos tenido momentos en que la abstención ha sido un elemento más en la lucha de este Pueblo, pero no es el momento actual. Quedarse en casa el 25 de mayo significa, ni más, ni menos, votar a favor de las marionestas de la Troika, votar a favor de que sigan chupándonos el bolsillo de las y los currelas, votar a favor del Régimen que nos secuestra la decisión en Nafarroa y votar a favor de quien nos impide el protagonismo a las y los iruindarras.

El voto a EH Bildu tiene que ser un voto militante, un voto consecuente y un voto coherente.

Yo quiero una Europa que derrumbe los muros de la insolidaridad y de la injusticia, una Europa cuyo destino no lo marquen los banqueros, una Europa que construya su presente y su futuro con la lucha de millones de personas cuya naturaleza trabajadora les une más que cualquier otra cosa.

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En los tiempos de esta crisis económica, financiera, estructural y social que afecta a gran parte del mundo, especialmente a Europa, es necesario que los análisis y reflexiones de las organizaciones de izquierda confluyan en la acción conjunta de cara a hacer frente a quien, de manera global y a nivel europeo, recorta día a día los derechos sociales, laborales y económicos que tenemos de manera individual, como personas, y de forma colectiva, como Pueblos. Nos están machacando todos los días y ante esa agresión es necesario implementar diferentes dinámicas de respuesta, resistencia y construcción y para mi estar en el Parlamento Europeo nos va a facilitar este trabajo en común y va a ayudar a diseñar la estrategia que como trabajadoras y trabajadores tenemos que llevar adelante para construir el nuevo modelo europeo, ese modelo que respetando las decisiones colectivas de los pequeños Pueblos trabaje en favor de la solidaridad entre los mismos y con otros Pueblos de fuera de Europa. La respuesta tiene que darse desde los barrios y pueblos, claro que sí, pero también se debe y puede dar a través del trabajo conjunto y la intersolidaridad entre la clase trabajadora. Y por eso votaré EH Bildu, para construir la Europa social y de los Pueblos.

En el camino emprendido por la mayoría social y política vasca son muchos los pasos que tenemos que dar, la mayoría de ellos por decisión unilateral y los más importantes, sin duda, en la calle y con la ciudadanía como protagonista. Tenemos que fortalecer las dinámicas que van surgiendo en Euskal Herria a favor de la resolución del conflicto político, de sus consecuencias y en favor del derecho a decidir. Nuestras calles tienen que ser el escenario donde se desarrollen esas dinámicas. Pero a nadie se le escapa que, en estos momentos, las relaciones con agentes internacionales juegan un papel muy importante y es por eso que la presencia de EH Bildu en el Parlamento europeo nos ofrecería grandes posibilidades para trabajar esas relaciones. Relaciones en el marco político de izquierdas europeo, relaciones con diferentes organizaciones internacionales y también, aunque sea solo por la posibilidad de ofrecer otra visión diferente, con los estados miembro de la Unión Europea. Las dinámicas populares tienen que ir acompañadas de otras actuaciones a otros niveles y el marco europeo es otro de los escenarios imprescindibles para avanzar en este sentido.

Por otro lado, en estos próximos años, el Derecho a Decidir va a marcar en gran medida la agenda europea y tiene que formar parte de ese nuevo modelo de la Europa de los Pueblos que queremos construir entre todas y todos. En 2014 será el turno de Escocia, le seguirá Catalunya y en ese camino Bretaña y Euskal Herria nos encontraremos más pronto que tarde. Por eso nuestra labor es tan importante y no podemos dejar pasar la oportunidad de ser agentes protagonistas en el escenario europeo.

La voz y la lucha de Euskal Herria tiene que ser escuchada también a nivel internacional y nuestras dinámicas de barrios y pueblos y de miles y miles de personas a favor de la resolución del conflicto político, de sus causas y de sus consecuencias tiene que formar parte de la agenda europea y por eso la presencia de EH Bildu es tan importante.

El 25 de mayo tiene que ser un golpe en todos los morros al Régimen que ha hecho de Nafarroa su cortijo y un golpe encima de la mesa de quienes creemos que es hora de un cambio profundo y desde las bases de cara a democratizar y regenerar la política y las instituciones. El 25 de mayo votaré con el convencimiento de que es un voto que hace daño, mucho daño, a Barcina, a UPN-PSN, a la CEN, a los sindicatos vendidos, al Diario de Navarra, a Maya y al ejército América 66. Por eso votaré con una gran sonrisa en mi cara, porque mi voto les dolerá en lo más profundo de su política cortijera y chiringuitera.

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Con un voto a favor de EH Bildu estaremos apoyando y reforzando el camino que nos queda por recorrer hasta mayo de 2015, un camino que puede ser diferente según el resultado que obtengamos en las elecciones al Parlamento de Estrasburgo. ¿Y Por qué? Simplemente porque la ilusión que un buen resultado traería a gran parte de la ciudadanía navarra sería un auténtico revulsivo y empuje al compromiso que todas y todos tenemos para conseguir que el Régimen español prensuntamente democrático impuesto en Nafarroa hace casi 40 años caiga de una vez por todas y acabemos con el chiringuito, el amiguismo, los sobres, la corrupción. Es hora de que en Nafarroa deje de decidir Madrid, es hora de que decidamos las y los navarros. Es hora de que en Iruñea seamos protagonistas las y los iruindarras.

No nos podemos quedar en casa. Es imprescindible votar el 25 de mayo y votar por la única opción que me va a defender a mi como trabajador, como navarro y como ciudadano que quiere una Iruñea diferente. Y el día 26, con ilusión, seguiremos debatiendo, analizando y actuando, sobre todo actuando para que Nafarroa sea un espacio de solidaridad, justicia social y decisión.

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Gracias a Eguzki Irratia y a la colaboración que hago todos los meses para su escotilla tengo oportunidad de reflexionar en voz alta, de compartir con quien quiera escuchar, pensamientos, sentimientos e ideas que pasan por esta cabeza. Y esto es lo principal, que, pese a quien pese, hay que seguir haciendo lectura de la realidad, analizar lo que sucede, por qué sucede, a quién le interesa que eso suceda y sobre todo hay que seguir intentando obtener una interpretación propia más allá de la que les interesa que tengamos.

Parece ser que algunos están empeñados en mirar con nostalgia hacia atrás y si a principios de mes volvíamos de repente a los tiempos de las macro operaciones policiales, con los uniformados ocupando las calles de nuestras ciudades y pueblos deteniendo a militantes por los derechos de los presos y presas, terminamos el mes con la resaca de una sentencia en favor de los derechos humanos que, desde Europa, ha hecho caer las caretas al fascismo ideológico imperante en la política española. Este pasado domingo, en un hecho sin precedentes, los partidos en el gobierno, tanto español como navarro, participaron en primera línea en la puesta en escena de ese ultranacionalismo español que siempre ha estado más o menos latente. Que un gobierno que, con ocasión de las imputaciones por cobros irregulares en la CAN, mostraba un conveniente respeto por los procesos judiciales y la presunción de inocencia se manifieste, ahora en la calle, contra la decisión del más alto tribunal de derechos humanos europeo es un escándalo mayúsculo que no tiene igual en Europa. Pero esta gente anda desatada, con rabia, con afán de venganza. Hace tiempo que dejaron de gestionar las instituciones pensando en el bien general, en el bien común. Quizás, mucho me temo, nunca gobernaron para toda la ciudadanía y entraron desde un principio como señoritos en cortijo. Y ahora que el día que se les eche de sus cortijos está cada vez más cerca han pasado del nerviosismo a la histeria y son capaces de quitarse las caretas sin nigún rubor.

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Caretas que se quitaron para tratar de regalar unos terrenos municipales al Opus costase lo que costase. El caso de Donapea es un caso que forma parte del propio ideario de UPN. En la dictadura franquista el propio régimen se encargó de que el ayuntamiento de Iruñea regalase al Opus los terrenos para construir su universidad. Conforme pasaron los años quedó al descubierto que el Opus, al igual que el Diario golpista o el mismo UPN, forma parte de ese poder, en la sombra en muchos casos, de esas cien familias de la oligarquía navarra cuyo objetivo principal es seguir manteniendo un régimen político y económico acorde a sus propios intereses. Y es en estas donde aparece Donapea, pues resulta que esa colina aparece como un champiñón en un lateral del campus opusiano. UPN, a costa de la mayoría de la ciudad y del pleno, a costa del bien y del interés general, a costa de la propia educación ha intentado, por todos los medios, regalar ese terreno al Opus para que siga su expansión colonizadora en Iruñea. Pero resulta que se ha topado con la movilización de una sociedad cada vez más escandalizada y harta de los tejemanejes que Barcina, Maya y compañía acostumbran a hacer. Más allá de los oscuros movimientos, y de verdad que son oscuros, algún día verán la luz, más allá de esos oscuros movimientos que se han realizado en torno a este asunto y en el que no solo ha participado UPN, ha sido la movilización de la ciudadanía, de la mayoría social y política de Iruñea y de la propia comunidad educativa la que ha obligado al propio Opus ha salir públicamente desistiendo, de momento, de su intención de construir tres centros de investigación en los terrenos de Donapea. Y que nadie se despiste, pues raras son las veces en que el Opus sale públicamente hablando de sus propios intereses inmobiliarios. Y que nadie eche las campanas al vuelo pues ni el Opus, ni UPN, ni Diario de Navarra (y los tres están en el ajo), son de los que aceptan perder, ni mucho menos perder a causa de una victoria popular.

Y hablando de victoria popular, ese fue el sentimiento de miles y miles de iruindarras cuando el 6 de julio se desplegaba una ikurriña gigante en la Plaza del Ayuntamiento para consternación del fascio. La persecución ideológica que supone la Ley de Símbolos, creada ad hoc por UPN y PSN, fue superada con creces por unas personas que llevaron adelante su compromiso con un símbolo de esta ciudad, como es la ikurriña, y los cortijeros, todos ellos, se llevaron las manos a la cabeza clamando venganza. Y así fue como en este octubre veraniego 6 personas fueron detenidas acusadas de colocar una ikurriña en una plaza de esta ciudad. Y para semejante despropósito utilizaron todos los medios posibles, medios que no se utilizan para dejar al descubierto los chanchullos que están acostumbrados a realizar. Huellas dactilares, pruebas de ADN, seguimiento de tarjetas de crédito, teléfonos intervenidos… todo, por colocar una ikurriña. Y ya lo ha avisado un ex-juez del Tribunal Supremo, que la justicia y los medios de ésta no están para bobadas y razón no le falta al señor aunque, mucho me temo, las cosas serias de la justicia seguirán esperando en el limbo hasta el día del juicio final. Y como les faltaba señalar al enemigo, a su verdadero problema, llamaron a declarar en calidad de imputada a una concejala de EH Bildu, porque tenía llamadas de teléfono con uno de los detenidos. Y poco importaba que supiesen que esas llamadas eran por motivo de una moción presentada en el último pleno antes de sanfermines. La cuestión era y es señalar y despistar al personal, desviando las miradas y la atención de lo que verdaderamente nos importa a la ciudadanía.

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El caso es que, en mitad de ese pretendido despiste, UPN aprobó en el pleno del día 18 con los votos de Geroa Bai, PSN y PP las tasas y precios públicos para el año 2014. Esto es, aprobó lo que nos van a cobrar a las vecinas y vecinos para llevar adelante su presupuesto. Desde EH Bildu se llevó un propuesta en donde se apuesta por congelar las tasas que nos afectan a todas y todos, por ajustar las puntuales, por un aumento de la progresividad, esto es, para que los que más cobran paguen más, en estos tiempos en donde las desigualdades sociales son cada vez más agudas  se apuesta por implementar unas bonificaciones sociales de hasta un 95% y por actualizar los precios de la zona azul dentro de un nuevo modelo de movilidad. UPN presentó una propuesta totalmente contraria a esto. Y eso es lo que apoyaron Geroa Bai y PSN.

Seguiremos apostando por construir un nuevo modelo de ciudad entre diferentes, porque precisamente eso es lo que no quieren los de las caretas.

Artículo en base a una colaboración en el programa La escotilla, de Eguzki Irratia.

Por cierto, la infografía de EH Bildu Iruñea muy buena y sobre todo clarificadora. Para ver la infografía más grande pinchar sobre la misma:

propuesta tasas