de la ilusión a la práctica ilusionante

Ya es octubre y como quien dice llevamos un mes desde el inicio del curso político, escolar y también social. Iruñea va volviendo a esa normalidad que nos tiene acostumbrados, con sus fiestas salteadas, sus debates sociales y la constante y diaria pelea de miles de personas por salir adelante, mientras otros siguen en estado shock desde mayo. Una ciudad, Iruñea, que ha comenzado este curso con una perspectiva, por lo menos, más ilusionante que la que teníamos hace un año, en la que estamos inmersas muchas personas, desde gente de colectivos, hasta ciudadanos y ciudadanas de la calle, pasando, esta vez sí, por fin, por el propio Ayuntamiento encabezado por EH Bildu, con compañeros como Aranzadi e Izquierda-Ezkerra y con el apoyo de Geroa Bai.

GRA599. PAMPLONA, 13/06/2015.- EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E han firmado esta mañana, minutos antes de la constitución del nuevo Ayuntamiento, el acuerdo programático que permitirá al abertzale Joseba Asiron acceder a la alcaldía.La firma se ha realizado en una sala del propio Ayuntamiento, situada frente al salón de plenos, realizada el propio Asiron, por EH Bildu (2d), y los cabezas de lista electoral de Geroa Bai, Itziar Gómez (d); Aranzadi, Ana Lizoain (2i); e Izquierda-Ezkerra, Edurne Eguino (i), que lo han sellado uniendo finalmente sus manos sobre el texto. EFE/Jesús Diges

Han pasado casi cuatro meses desde aquél 13 de junio en que Joseba Asiron asumió la alcaldía de la Vieja Iruñea, aquél sábado en que dijo que la vara de mando que sostenía en su mano era el símbolo de las luchas vecinales, de las esperanzas de la gente trabajadora, de una justicia social imprescindible, de una igualdad democrática y de una convivencia enriquecedora. Una vara de mando que cedió, desde el primer momento, a la propia ciudadanía. Cuatro meses en donde las vecinas y vecinos de Iruñea estamos aprendiendo a vivir en un ambiente mucho menos crispado, a pesar de los infructuosos intentos del Régimen, porque, que no se nos olvide, el Régimen sigue vivo y coleando. Está herido en su pata institucional, eso es verdad, y el haber perdido el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Iruñea, la Mancomunidad de Iruñerria y la Federación Navarra de Municipios y Concejos, amén de decenas de ayuntamientos, les ha dejado muy cojos. Pero hay que tener presente que el resto de patas siguen sosteniendo el armazón que tan bien han construido en las últimas décadas. Para que el Régimen deje de ser tal y pase a ser una parte más de la diversidad ideológica de esta tierra, necesitamos que la gente de la calle sigamos moviéndonos y trabajando, como lo hemos hecho hasta ahora.

De nada nos serviría haber alcanzado este nivel de poder institucional, si olvidamos que éste es consecuencia directa de, en gran medida, la construcción de la alternativa desde la calle, los barrios y los pueblos. Tenemos que seguir trabajando conjuntamente desde la calle y las instituciones para que las dinámicas del cambio social puedan ser una realidad también en las instituciones. Los cambios legales no solo se consiguen en los despachos y son, directamente, la consecuencia del compromiso popular de miles de personas. Hay que seguir fortaleciendo el movimiento popular, vecinal y sindical y las dinámicas sociales, porque son la base de cualquier cambio real que se pueda dar. Si la comunicación entre los vecinos y vecinas de Iruñea y el Ayuntamiento es el pilar de cualquier política municipal, la comunicación y coordinación entre la institución y las personas comprometidas de la ciudad, es la base para que estas políticas municipales estén asentadas en la verdadera realidad y necesidades ciudadanas. Cuantos más y mejores instrumentos de coordinación y participación se utilicen en esta ciudad, mejores serán los resultados de las dinámicas que forman parte del cambio, no solo en el discurso, ni solo en las formas, si no en la práctica.

Este es el quid de la cuestión, conseguir pasar del discurso a la práctica, empleando formas diferentes, novedosas y frescas. Hemos llegado al momento, tras la ilusión inicial, los fantásticos Sanfermines que hemos disfrutado este año, la reorganización municipal, el periodo vacacional y el comienzo de curso oficial, de hacer efectivo el discurso del cambio. Para ello es imprescindible que este camino que hemos emprendido sea un camino que lo hagamos conjuntamente, cada cual siguiendo su propio ritmo, pero de una manera coordinada. Tenemos que aprender muchas cosas ya que han sido muchos años, demasiados, de ninguneo a la ciudadanía, de utilización de las instituciones para el provecho personal y partidista y de vacío en el auzolan que necesitamos para llevar adelante el proyecto de una ciudad para todas y todos. Es el momento de la formación personal y colectiva, cada cual en su espacio, del debate enriquecedor y del contraste constante entre la calle y la institución. Hablamos de cogestión, porque ese es el concepto que mejor recoge este nuevo tiempo que hemos comenzado. Cada cual, desde su papel y compromiso, congestionando el Ayuntamiento, los colectivos y cualquier instrumento válido para hacer real el cambio social tan necesario aquí.

Ilusión no nos falta y ganas tampoco, solamente necesitamos coordinarnos para que, cada cual, desde su papel, podamos aportar en el análisis, el debate, la planificación y la puesta en marcha que aseguren el éxito del modelo de ciudad y social. Tenemos la legitimidad para desarrollar en cada ámbito las dinámicas que creamos más convenientes en cada momento, pero esas dinámicas, sin coordinación y sin ser parte de un proyecto común, tienen el peligro de quedarse en agua de borrajas, un caldo que, sin duda, el Régimen no dudará en bebérselo de un trago hasta hacerlo desaparecer.

Colaboración con el programa “La escotilla”, de Eguzki Irratia, el miércoles, 7 de octubre de 2015.