soltando amarras

Pasadas las navidades, por fin, acepté que había llegado a un límite. No seguramente al límite, ni mucho menos, pero sí a un límite en el que no estaba a gusto. Había engordado en los últimos meses cerca de diez kilos y me sentía pesado, cansado y sin ganas y eso a los 43 años […]