un paso sincero

Cuando Joseba Asiron fue elegido alcalde de Iruñea, en sus primeras palabras, tras agradecer el esfuerzo de miles de personas que con movimientos y luchas en la calle habían logrado ese hito y después de dejar claro que pretendía ser un alcalde para todas y todos, hizo una especial mención a las víctimas de la violencia en nuestra ciudad. Sus palabras fueron, “Realizaré un especial esfuerzo en relación con todas las víctimas y con su derecho a la memoria, a la justicia y a la reparación” y después finalizó haciendo suya la leyenda que preside la entrada principal de la casa consistorial, “La puerta está abierta a todos pero sobre todo el corazón”. No era, ni mucho menos, una pose.

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En estos dos años y medio de gobierno municipal del cambio ha habido amplia muestra de ello. El recorrido realizado por el ayuntamiento en relación a la memoria histórica y recuperación de la memoria de todas las víctimas producidas por el golpe de estado fascista y los años de la dictadura, ha sido ejemplar. Iruñea se ha puesto a la vanguardia de las ciudades en ese trabajo necesario del fomento e impulso de la convivencia. A través de un convenio con un equipo de trabajo formado por investigadores de la UPNA, abrió la oficina de la memoria, que se encargó de recoger los testimonios de las personas y familias de personas represialiadas por el franquismo y con una buena muestra de esos testimonios se llevó el caso a los tribunales interponiendo una querella. Iruñea ha liderado el grupo de ciudades del Estado que están trabajando en torno a la memoria histórica y la presentación de querellas criminales. El lunes mismo, el alcalde Asiron dará traspaso de ese protagonismo a la ciudad de Barcelona en un acto que contará con la presencia de otros alcaldes y alcaldesas. Durante este tiempo se han hecho homenajes a los concejales y funcionarios municipales asesinados durante el golpe fascista, se ha participado en los actos que año tras año se celebran en la Vuelta del Castillo el 14 de abril, se ha puesto el nuevo nombre a la Plaza de la Libertad, se han exhumado los restos de generales franquistas de la cripta del edificio dedicado a la memoria de las personas que llevaron a cabo el sangriento golpe militar de 1936, y en los últimos días se ha conocido que en las próximas semanas se pondrá en marcha el proceso de reflexión sobre el futuro del edificio que albergó los restos de los generales fascistas genocidas, Mola y Sanjurjo.

En cuanto a la memoria más reciente, se ha participado, por primera vez de manera oficial, en el acto en memoria de Germán Rodríguez que se celebra delante de su monolito cada 8 de julio, en el acto que recuerda a José Luis Cano y en el acto que año tras año sus vecinas y vecinos dedican a Ángel Berrueta, panadero de Donibane muerto por un policía español. Se ha reunido, también, de manera discreta, con otras víctimas y el Ayuntamiento se ha posicionado por primera vez contra la política de dispersión. De la misma manera se ha participado en el acto en recuerdo del concejal Tomás Caballero. Así mismo ha acogido la celebración de una jornada organizada por el Foro Social por la Paz, sobre la implicación delos ayuntamientos en la reconciliación. Son pasos necesarios que había que ir dando y que no son si no el comienzo de una amplia dinámica en favor de la convivencia y por el reconocimiento y reparación de todas las víctimas por causa de la violencia en nuestra ciudad.

PRESENTACIÓN DE CONCLUSIONES DEL IV FORO SOCIAL EN PAMPLONA

Siguiendo este camino, ayer se dio un nuevo paso. En cumplimiento con el mandato del pleno, que hizo suya la petición del Gobierno de Navarra, ayer fueron colocadas dos placas en recuerdo a dos víctimas de ETA. Tras un trabajo silencioso y discreto, alejado de los micrófonos y cámaras, después de haber estado con las familias (el alcalde personalmente) y recibido su permiso, Alfredo Aguirre y Ángel Postigo tienen ya placas en su memoria. Otra familia con la que se estuvo declinó la oferta por razones “políticas” y una cuarta decidió por razones personales no dar el consentimiento. Una quinta familia no quiso hablar con el alcalde.

Más allá de la colocación de unas placas y de la inscripción que aparezca en ellas (el nombre, la fecha y la leyenda “víctima de ETA”, en euskera y castellano), la cuestión es que, por primera vez, de manera individual, dos víctimas han recibido su reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Iruñea. Es el comienzo de un recorrido que nos llevará, que nos tiene que llevar, al reconocimiento del resto de víctimas de ETA, así como del reconocimiento de las víctimas de fuerzas policiales, parapoliciales, de la política de dispersión y de la motivación política.

Este comienzo ha sido realizado de manera impecable, discreta y con grandes dosis de humanidad, como no puede ser de otra manera. Creo sinceramente que ese es el camino que tenemos que seguir recorriendo. Lo dijo ayer Joseba Asiron: “si no es por nosotras y nosotros, por lo menos por nuestras hijas e hijos”.

proyecto memorialista

La primavera ha llegado y con ella el florecimiento de las plantas, entre otras, esas amapolas que empiezan a verse, desde ahora y hasta el comienzo del verano, en campos de cereales y caminos. De la misma manera, en Iruñea, continúan floreciendo debates importantes para el futuro de la ciudad, entre otros, el debate sobre la memoria histórica y los diversos elementos, tanto físicos como emocionales, tanto políticos como sociales, que lo componen.

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Uno de esos debates tiene que ser, por fuerza y por necesidad, el de imaginar y llevar adelante un proyecto memorialista para esta ciudad, un proyecto que recoja la memoria histórica de Iruñea y lo haga además mirando a futuro. Un modelo social y de ciudad que mira a futuro tiene que tener presente el pasado doloroso, pero siempre en clave de construcción, de aprendizaje, de reflexión y de creación. Si nos quedamos mirando exclusivamente al pasado, sin otra dinámica que construya, simplemente recordando y teniendo presente ese pasado, por muy importante que sea esto, difícilmente podremos construir futuro. La memoria es un elemento necesario para la construcción de ese modelo inclusivo, de ese modelo que no repita lo ocurrido, de ese modelo que trabaje por el reconocimiento y la justicia para tantas personas , familias y colectivos afectadas por la represión de la dictadura franquista. De eso nadie tiene duda. Pero esa memoria tiene que servir para construir futuro. Tiene que ser una constante mirada al futuro.

Por eso, es de vital importancia unir a la recuperación de la memoria histórica dos elementos que le darían valor de construcción a futuro. Un valor que posibilite, también, que sea una construcción intergeneracional. Que la lleven a cabo las personas que sufrieron la represión franquista, las que vivieron el silencio de la mal llamada transición y quienes nacieron décadas después de la muerte del dictador. Esos dos elementos son el pensamiento y los Derechos Humanos.

¿Y por qué el pensamiento y los Derechos Humanos? Muchas veces me he hecho la pregunta de qué es lo contrario al fascismo, a una dictadura o al pensamiento único. Y siempre, y lo puede comprobar cualquiera que haga ese ejercicio, he obtenido, indistintamente, diferentes conceptos. Libertad, democracia, convivencia, cultura, diversidad, y quizás incluso paz. No cabe duda de que todo eso está y tiene que estar presente, pero creo que la base debieran ser los derechos humanos y el pensamiento.

Derechos humanos y pensamiento porque, si bien el origen de esa dictadura fue la determinación de unas personas en ir contra la libertad y la democracia, el origen del propio fascismo es el desarrollo del pensamiento único y la falta de libertad para pensar diferente, que conlleva, siempre, a la conculcación de los DDHH. El proyecto memorialista de Iruñea tiene que ser un proyecto que impulse la defensa de los DDHH, que vigile las agresiones a los mismos y que abarque más allá de la ciudad. Que sea un proyecto de aprendizaje colectivo, de educación y de estudio, y sobre todo que sea un proyecto que lleve a la práctica el impulso de esos Derechos Humanos. ¿Por qué no trabajar en favor de un proyecto que haga de Iruñea la ciudad de los DDHH? Y junto a ello la defensa a ultranza y sin bagajes de la libertad de pensamiento, libertad que favorecerá la convivencia, el entendimiento, la diversidad y, no cabe duda, la propia paz.

Memoria
Fotografía de Amaia Molinet

Por eso, a mi modo de ver, el continente de todo este proyecto, aún siendo importante, no es el principal debate. Comenzar un debate que debiera ser sobre el contenido, hablando del continente, es una forma demasiado simplista e incompleta de abordarlo. Para mi, incluso, errónea. Simplificar y centrar el debate en si hay que conservar o derruir un edificio, en este caso el llamado monumento a los caídos, es un error político y social. Pretender desviar el debate sobre si un edificio, actual o futuro, tiene que albergar un museo de la ciudad o un museo de la memoria, es hacer dejación de la responsabilidad que tenemos en estos momentos. Las generaciones futuras merecen un proyecto de futuro para esta ciudad, que recupere y mantenga viva la memoria histórica y además lo haga mirando al futuro. El lugar o lugares donde se aloje ese proyecto, siendo importante, no es lo más urgente en el debate. Si caemos en un debate cortoplacista y simplista, estaremos cayendo en la trampa que aún hoy en día el fascismo sigue deseando. Porque para el pensamiento único, siempre será mejor que nos centremos en el árbol y sigamos sin ver el bosque.

Dejemos que las amapolas sigan floreciendo, en el camino, en los campos, o donde sea. Pero que sigan floreciendo.

Artículo basado en la colaboración con el programa de Eguzki Irratia, La eskotilla, del 29 de marzo de 2017.

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Ayer Alde Zaharra era un hervidero de gente y sobre todo, de silletas. Dentro de los actos organizados para festejar el Día Internacional del Autismo había preparada una concentración de alrededor de 120 gigantes de toda Nafarroa que, desde la mañana, hicieron el recorrido por Carlos III hasta la Plaza del Castillo. A eso de la una de la tarde, cuando iba hacia allí, la sensación de estar en un día de Sanfermines, sin ropa de blanco ni pañuelos al cuello, fue creciendo conforme me acercaba. En Estafeta fue, poco a poco, avanzando el Iruñean kantuz que todos los primeros sábados de mes cantan las viejas y antiguas canciones y coplas en euskera. El buen tiempo y el vino y los vermuts, propiciaron un ambientazo con el sonido de las gaitas, de algún txistu y de la txaranga que tocaba con la última comparsa del desfile.

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Y terminado el paso de toda la gigantada por la Estafeta la gente volvió a tomar el centro de la calle despejada ya de silletas, críos, madres y padres, pero con el buen ambiente presente. Y en estas estábamos cuando me encontré con un conocido que iba con su madre y mira por dónde, que la señora en cuestión era la última hija de Pedro Trinidad, aquel legendario portador de los gigantes de Iruñea que, sobre todo, se hizo famoso por su gracia bailando la europea. Tan bueno fue en este cometido el carpintero de oficio que, al morir en 1947, el Ayuntamiento acordó una pensión anual a su familia por valor de 3.000 pesetas. En medio del vermut, con ganas de hablar que estábamos todos, la señora me contó también que en su día, su padre, estando por la Magdalena, vio que unos chavales estaban en apuros en el río y le dijo a uno de los carabineros que se encontraban al cuidado de la ribera del Arga que hiciese algo, que se lanzase a sacarlos de allí o iba a haber alguna tragedia. Y resulta que aquel señor carabinero en concreto le contestó que él poco podía hacer ya que no sabía nadar. Así que el bueno de Trinidad, en mitad de su digestión, se lanzó al agua y sacó a los seis chavales que estaban a media lucha con las aguas del río. Y por eso, el bailador de la europea recibió la Cruz de Beneficiencia por tan heroico salvamento. Eran otros tiempos, sin duda, pero tiempos que conviene no olvidar porque guardan parte de nuestra propia idiosincrasia y manera de ser.

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Y hablando y hablando, llegó la segunda parte de esta señora que, con cierta amargura, me contó que Pedro tenía un hermano, Juanito, que era zapatero, que era un buen hombre que no cobraba los arreglos en los zapatos a la gente necesitada y que su zapatería de la calle del Carmen era un lugar donde esta gente sabía que podía contar con la generosidad de Juanito. Y me dijo, también, que a Juanito cuando bebía sus txikitos se le soltaba la lengua y que de vez en cuando le daba por gritar a la parroquia del bar de turno un “¡Que se muera Franco y Viva la República!” Ahí es nada. No estaban los tiempos para esas sinceridades. Y la hija del portador de la europea me dijo que un día, en verano, su tío Juanito se fue a Donostia a pasar el día y ya nunca se supo nada más de él. Y es que resulta que en esos tiempos a Paca la Culona (mote con el que uno de sus generales llamaba al dictador) le gustaba pasar unos días en la capital guipuzcoana y se puede imaginar cualquiera la cantidad de policías, secretas y matarifes que en esos días se dedicaban a meter su puto morro en cualquier txoko donostiarra y, desde luego, también en las tabernas. Así que la familia piensa que, seguramente, en una de esas rondas txikiteras de Juanito, se le habría soltado la lengua, con tan poca fortuna de hacerlo delante de quien no debía hacerlo. ¿Dónde habría acabado Juanito? La familia preguntó en muchos sitios sin nada de suerte. ¿Aparecerán algún día sus restos en algún paraje cercano a Donostia? ¿O quizás, como me decía el conocido, se lo habrían llevado en barca mar adentro y lo soltaron con unas buenas piedras amarradas a su cuerpo? ¿Qué fue del bueno de Juanito, el zapatero de la gente pobre?

La suerte de muchos Juanitos es todavía una incógnita que, en muchos casos, será difícil que se aclare y no sabremos nunca la verdad, por mucho que la podamos imaginar. En 2016 todavía hay familias que lo único que saben es que un día su familiar salió y ya no volvió nunca más. La victoria fascista se había producido años atrás. Corrían los años 40 y estas desapariciones estaban a la orden del día. Escalofríos. Y memoria. Que nunca se nos olvide lo qué pasó. Por mucho que algunos pretendan pasar página rápidamente. Aún hay personas que siguen buscando a su gente desde la negritud de aquellos tiempos.

el Régimen corrupto permite homenajes al fascismo

El frío parece ser que por fin va llegando a Euskal Herria, a Iruñea, aunque, la verdad sea dicha, el panorama está cada día más caliente. A siete meses de las elecciones forales y municipales el nerviosismo es patente en las filas de UPN y PSN y es que cada día está más claro que el Régimen tiene sus días contados. Y ya se sabe, herido de muerte, el cerdo grita y se revuelve con las últimas fuerzas que le quedan.

Hace un año exactamente, EH Bildu de Iruñea preguntó en un pleno directamente al alcalde Maya, ese señor que cobraba 1700 euros por asistir a una reunión, incluso dieta doble en una hora, y que ahora hemos sabido que por escuchar una charla cobraba 750 euros, pues bien, decía que EH Bildu preguntó al señor dietista por un acto de homenaje fascista en el cementerio de Iruñea en Todos los Santos. El tema fue el siguiente:

Miembros de la denominada Hermandad de Voluntarios de la Cruz, que no es más que el grupo fascista que homenajea y hace misas en honor de Mola en la cripta donde está enterrado el general cunetero, se reunieron en la zona del cementerio en donde están enterrados, con todos los honores, los del bando nacional. Es decir, mientras algunos han tenido que esperar más de 75 años para poder ser enterrados, mientras algunos siguen en sus cunetas sin poder ser identificados, mientras algunos ni siquiera se sabe dónde están, otros, los del bando ganador, los del bando del Régimen, siguen a día de hoy recibiendo homenajes, en un cementerio municipal, pese a la Ley Foral de Memoria Histórica y con ostentación de simbología fascista. Pese a la pregunta en pleno, recogida en acta, pasado un año ni EH Bildu, ni lo que es más grave, ni la ciudadanía obtuvo respuesta alguna por parte del alcalde ni de su grupo UPN.

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Pasado un año, y ante la posibilidad de que se repitiese el esperpento, EH Bildu volvió a preguntar a Maya publicamente si había investigado lo del año pasado y si iba a poner en marcha alguna medida para que no se repitiese. Lo mismo le dijeron en persona al de los oídos de oro (recuerdo, 750 euros por escuchar). El caso es que después de un año, el pasado fin de semana, volvió a repetirse ese acto que es una ofensa para todos los represaliados por la dictadura franquista, para todas las familias que a día de hoy siguen sin poder llorar ante el cuerpo que no aparece y para toda Nafarroa, o por lo menos, para la Nafarroa que cree en una democracia real y que está comprometida en conseguirla.

Mientras UPN sigue demostrando ser los herederos directos de Mola y compañía, incapaz e inactivo ante el tufo fascista, rancio y chulo de los Baleztena y compañía, demuestra que cuando le interesa como partido es más rápido que un toro en Santo Domingo. A los cuatro meses del fantástico despliegue de la ikurriña en el Txupinazo de los Sanfermines de 2013, eran detenidos los arrantzales barbudos que tan ingeniosamente ejecutaron la acción. Tras la detención, en poco más de un año, fueron juzgados y condenados a cinco meses. UPN, utilizando para sus intereses partidistas al propio Ayuntamiento de Iruñea, fue el máximo valedor de la detención, juicio y condena de unas personas que lo único que hicieron fue protestar pacíficamente ante la injusticia de la actual Ley de Símbolos de Nafarroa. UPN, a través de los abogados municipales, pidió cuatro años, ahí es nada, cuatro años por esa acción. Pero claro, la ikurriña es un símbolo que a UPN molesta y condiciona desde sus orígenes, desde su nacimiento, cosa que no ocurre con aguiluchos y laureadas.

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Y hablando de laureadas. Hoy 26 alcaldes de Nafarroa han denunciado públicamente el doble rasero del Gobierno de Navarra comandado por UPN. Hoy es el día en que en el Palacio de Navarra existe todavía un escudo franquista tallado en piedra. El escudo de Nafarroa sigue rodeado de la laureada que Franco otorgó por el “buen hacer” de los voluntarios navarros fascistas, requetés y falangistas en el golpe militar del 36. Ese “buen hacer”, entre comillas, es el que todavía tiene ocultas fosas en cunetas, es el que condena a personas por reivindicar un símbolo de Nafarroa en fiestas, es el que condena a los ayuntamientos por poner la ikurriña, es el que condena a los ayuntamientos a no recibir la asignación para concejales que el gobierno foral debe dar a todos los pueblos, y les deja sin presupuesto por dejar colocar ikurriñas en las calles de un pueblo en fiestas. Ese “buen hacer” es el que sigue permitiendo homenajes fascistas en el cementerio y el que permite que un general cunetero siga enterrado en una cripta de un edificio municipal.

Los herederos de ese “buen hacer” del 36 son el epicentro de la podredumbre y la corrupción en Navarra y en todo el Estado. Porque si algo ha perpetuado la NO transición y esa herencia familiar y política de los cuneteros y quienes fusilaban, más allá de puestos casi vitalicios y manejo de todos los resortes del poder, es la corrupción regular, constante y sistemática del Estado y del Régimen.

Pero afortunadamente, el cambio y la alternativa están más cerca que nunca!

Artículo base del programa La Escotilla, de Eguzki Irratia, del 5 de noviembre de 2014.

simbología

Las pintadas de ideología fascista, nazi, xenofobas y racistas aparecidas en las paredes de un céntrico instituto de Iruñea nos ofrecen una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre simbología de corte fascista en la ciudad. La gravedad de las pintadas realizadas en el exterior de un centro educativo con la protección de la noche, pero, no lo olvidemos, en una ciudad plagada de cámaras tanto públicas como privadas y en una zona suficientemente transitada, a la vuelta de una plaza con buena visibilidad y a escasas dos manzanas del cuartel de la Guardia Civil (¿casualidad?), me hacen pensar que, desgraciadamente, no son fruto de la casualidad, ni algo aislado.

pintada fascista

En una ciudad en la que, a pesar de la existencia de leyes de memoria histórica y a pesar de las constantes denuncias populares, persisten diferentes elementos de simbología franquista en edificios públicos (ahí tenemos la laureada en el frontis del Palacio de Navarra), calles dedicadas a elementos de la dictadura franquista, e incluso escuelas públicas que llevan el nombre de dirigentes franquistas (como Victor Pradera, diputado tradicionalista y defensor de Fernando el Católico en su conquista del Reyno de Navarra) resulta que unas pintadas son borradas con rapidez por parte de UPN en el ayuntamiento tras la denuncia de Bildu, pero en cambio ese mismo partido, UPN, sigue negándose a retirar los restos de simbología fascista que quedan en la ciudad y el resto del herrialde. Una ciudad gobernada por el mismo partido que mantiene intocable un edificio en memoria de los muertos “por Dios y su cruzada” (convenientemente disimulado), en cuya cripta todavía hoy se celebran misas por el alma de asesinos como Emilio Mola, una ciudad en la que los concejales de la República fusilados durante el golpe fascista no tienen más que un discretísimo reconocimiento en una esquina del zaguán de la casa consistorial conseguido gracias a la labor y el compromiso de los colectivos en favor de la memoria histórica.

Es en esta ciudad en donde se dan las “condiciones” para que pintadas de tipo fascista, nazi y racista se realicen en un instituto, para que una pareja homosexual reciba una paliza en un parque de Iruñea y para que una laureada franquista siga presidiendo la fachada principal del Palacio de Navarra.

Es obligación de los gobernantes y dirigentes de Iruñea trabajar en favor de la verdad, la justicia y la reparación de la memoria histórica, de eliminar cualquier símbolo fascista, pero también están obligados a crear las condiciones y fomentar actitudes que favorezcan la convivencia en la ciudad, sin medias tintas.

* Por la tarde me entero que también en la sede del sindicato ELA, en el ensanche iruindarra, sufrió el ataque de los fascistas con pintadas de esvásticas en su fachada.

es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

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Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumiso, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García “Garcilaso”. Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…”

Se lamenta Sánchez Ostiz que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!